Cuarto Menguante

Cuarto Menguante

Autores Alberto Kurapel, Daniel Blanco Pantoja, Fernando De Toro

Edición Primera

Año 2013

Encuadernación formato apaisado de 18 x 27 cm, costura japonesa con guardas, tapa dura con broches metálicos

Páginas 58

ISBN 9789563531329

 
Portada Cuarto Menguante Dniel Blanco Pantoja Alberto Kurapel Fernando De Toro

 

El rostro de un dios ambiguo, en cuyo rostro exaltado bailan la vida y la muerte, cela o invita a adentrarnos en la luna que se acaba.
Detrás de un velo plateado, algunos wekufe nos van mostrando el camino.
Vacío… Desde la oscuridad surge una chispa; una luz. Desde aquella luz se abre un mundo, espejo de todos los mundos: espejo de los fantasmas o alegrías —de los vacíos o plenitudes— que cada uno lleva dentro y ve reflejado en su entorno, o bien, el mundo que a todos nos envuelve; el mundo que es y ocurre bajo el mismo sol; el mismo cielo, para todos. Y allí, con su atuendo fantástico, un chamán, que acaso canta o recita la historia que está por comenzar…, ¿o es el libro quién lo hace, y el chamán es tan solo un elemento de ficción? ¿No es acaso papel y tinta? ¿Son los autores, Alberto Kurapel y Daniel Blanco Pantoja, quienes, en este ensayo lúdico y exótico y mixto de disciplinas, crean la historia? ¿O es la historia quien los hace a ellos contarnos esta historia.
Ilustraciones que contarán en sí misma infinitas historias según cada lector, según los referentes culturales con los cuales su moral, consciencia y conocimiento; su humanidad y patria se hayan construido. Cuarto Menguante hace una reflexión a partir de como las otredades construyen juntas una misma historia, por sobre sus individualidades y banderas, aunque ellos, los protagonistas, la vean siempre distinta, deformada por el lente de sus propios afanes.
Cuarto Menguante fue concebido desde el principio como un objeto de arte sin tener aún contenedor o fin claro. Se podría decir que Alberto y Daniel hicieron el camino al revés, en un proceso absolutamente inductivo, en donde muchos fragmentos de nuestra historia y coyuntura más cercana se con-funden con la universal. El diálogo entre las disciplinas competentes de ambos artistas (teatro, literatura, historia, ilustración) fueron encajando perfectamente dando vida a un elemento que, extraño y hermético como se ve, es poseedor de una fehaciente euritmia. Dando fe de todo esto, cierra el libro el epílogo, generoso regalo hecho por el Dr. Fernando De Toro, titulado Intersecciones aleatorias, el cual es una desenfadada pero erudita lectura, que permitirá a los lectores más curiosos indagar con mayor profundidad en los símbolos y subtextos que ofrece esta publicación.
El chamán sigue contando la historia. La historia cuenta al chamán. Los personajes hablan con sus propias voces, o es el chamán el que habla por ellos. Los personajes y el chamán citan otras voces ya conocidas, de otras obras, de otros artes y disciplinas, externas al libro. El libro muestra a mapuches siendo juzgados y reprimidos y los chilenos se pondrán de uno u otro lado, según su nivel de ignorancia y credulidad; pero esa primera interpretación es apenas la más simplona lectura, flotando sobre la ruidosa superficie de lo cotidiano. ¿Cómo sería la interpretación de la misma historia en Irán, Mongolia, o Hawái? La historia aquí contada es la historia que cuenta del mundo la pequeña gota de agua y su ubicuo espejo por el cual, a pesar de ser diminuto, todas las cosas, deformadas y estiradas por su estructura, se reflejan y se vuelven a contar. Toda alegoría puede albergar la historia del mundo: Cuarto Menguante se vuelve así una historia de la historia del mundo entero y sus tragedias.
La luna se acaba, pero vuelve siempre a empezar… Y es siempre la misma… ¿O no? ¿Nos emociona cada vez la Luna llena porque nos hemos olvidado en nuestros afanes de lo bella que era?, ¿o al contrario, nos emociona cada vez porque está calada en los huesos de la memoria de la humanidad?

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«[...] pero resistiremos a la ocupación de nuestros territorios sagrados, resistiremos a la contaminación de nuestro aire, a la erosión de nuestras tierras, tierras que fueron arrebatadas por los blancos desde siempre hasta hoy día. La tierra es nuestra. Nosotros somos la gente de la tierra».

«No queremos, aparentemente, que nadie nos arroje de este mundo. Cuando alguien se quita la vida, tal vez intenta desesperar a los demás, y la conserva cuando cree satisfacerles. En verdad, sólo vivía porque ellas deseaban mi muerte».

«Mi kultrun / encomiado por ti / Ngenemapun Chau / resuena como la sombra / que acecha el suplicio / y la ilusión / de mi danza».

«¡Es él! ¡Es él! ¡Es él!»